Clase 3: Construcción de Problemas Psicosociales
Hasta aquí, hemos hablado del Giro lingüístico y los aportes de Wittgenstein al respecto y la Teoría de los actos de habla de Austin. Hoy veremos los aportes realizados a la problemática del lenguaje y su rol en las ciencias sociales por parte de la Pragmática de Grice y la Hermenéutica desde Gadamer.
Pero antes, el consabido repaso, esta vez más rápido.
Giro Lingüístico
Tiene que ver con la problematización del papel representacional del lenguaje respecto de la realidad, el cual queda especialmente graficado en la transición de Wittgenstein desde el Tractatus, hasta sus Investigaciones Filosóficas.

Lo relevante aquí, es el paso de entender el significado como referencia, a identificarlo como uso. De modo tal que ya el problema no será si existe correspondencia entre el significado y la realidad, si no más bien, como el contexto posibilita uno u otro significado de un enunciado. Cuestión a lo que W2 llama “Juegos de Lenguaje”.
De este modo, el papel del lenguaje, mientras “jugamos” con él, va a ser el de dar significado a la realidad que describe, el de describir la realidad definiendo su significado. Realidad y lenguaje, diremos más adelante, se encuentran en una relación dialéctica.
Austin y los Actos de Habla
Por otra parte, la “Teoría de los Actos de Habla” de John Austin, viene complementar esta noción acerca del uso del lenguaje y su papel respecto de la realidad, poniéndole (por así decirlo) categorías que permiten y guían su análisis. Estos conceptos por enredosos que parezcan, nos van a guiar y adiestrar para la problematización de una realidad discursiva.
Austin, se “desmarca” de las clásicas teorías de la comunicación, en tanto que por una parte adscribe a una conceptualización no representacionista del lenguaje y por otra pone el énfasis más allá de los actos cognitivos de la comunicación, tales como la codificación, decodificación y transmisión de un mensaje.
De esta forma, Austin distingue enunciados de carácter constatativo, que son aquellos enunciados que sin más, describen algo, que únicamente pueden ser calificados en términos de si son verdaderos o falsos. Se trata de enunciados que difícilmente “son tema” para alguien que no sea un científico, haciendo ciencia como dios manda (en este caso el principio falsacionista de K. Popper que demarcará aquello que es científico, de aquello que no lo es), a esto Austin le llamó “Falacia Descriptiva”.
Sin embargo, de mayor interés, resultan los señalamientos relativos a los enunciados realizativos, que son precisamente aquellos que mejor dan cuenta de la noción de “actos de habla”, “hacer cosas con palabras”.
De estos se puede decir que corresponden a enunciados cuyo sentido, se da únicamente cuando están puestos en contexto, se trata de enunciados que todo el mundo entiende ya que dan cuenta de la forma cotidiana de hablar, de hecho es muy raro escuchar a alguien hablando en “científico”, los cisnes son negros.
Otro aporte de Austin respecto del análisis del habla común entonces, consiste en la posibilidad de distinguir tres niveles de análisis de un enunciado, más bien de una interacción comunicativa. Estos niveles son el nivel locutivo (locución, lo que se dice), el nivel ilocutivo, lo que digo con lo que digo, que no es la intención, pero se le parece mucho y por último el nivel perlocutivo, que consiste en el efecto de lo que digo y de lo que digo con lo que digo.
¿muy enredado?
Si digo: “lo digo yo”. En el nivel locutivo, lo que estoy diciendo es que “lo digo yo”, sin más; mientras que en el nivel ilocutivo estoy diciendo (queriendo decir), es que lo que digo es verdad…, porque lo digo yo, entonces estoy diciendo: “¡te lo digo yo poh!” con un ánimo más bien autosuficiente, seguro de mi mismo y probablemente, creyendo que tengo más autoridad que quien supuestamente escucha, para decir lo que digo. Hay algo de autoritario en esto.
En el nivel perlocutivo, lo que habría que ver es cuál es la respuesta que obtengo al decir: “lo digo yo”, las que podrían ir desde: “¿y quien más? si estamos solos”, “¿y quién eres tú?”, “¿y quién eres tú para decirlo?”, un simple, “ya poh”, o incluso un silencio, todos estos, son nuevos enunciados que dan cuenta del nivel perlocutivo en el acto de habla, pero más que eso dan cuenta de que cuando uno dice, dice más de lo que dice. El lenguaje, en este sentido, siempre tiene efectos.
Esta conceptualización da cuenta de cómo la comunicación le da continuidad y variabilidad a la vida social, es en esta posibilidad de significación en contexto que se funda la riqueza de la vida social.
Hasta aquí vimos la clase anterior.
Lingüística Pragmática
Quisiera rescatar esta idea de que uno cuando dice, comunica más de lo que dice, ya que en esta parte, de lo que se trata es de sistematizar eso que no se dice en lo que se dice, pero que constituye, sin lugar a dudas significado, más allá de lo que se dice.
Si bien es cierto que la lingüística, clásicamente se ha posicionado en la discusión respecto del signo y la representación o en el formato clásico de emisor, receptor, mensaje, canal de la teoría de la comunicación. La pragmática de Grice, va a concentrar su atención en el uso, lo cual la pone de plano, en concordancia con el giro lingüístico, y la relación dialéctica entre lenguaje y realidad.
La pragmática entonces se va a interesar profundamente en los principios que regulan el uso del lenguaje. Aquí nos interesa la versión de Herbert Paul Grice, la cual se “desmarca” del cognitivismo, que como ya hemos comentado, centrará su atención en las posibilidades de codificación y decodificación del mensaje.
Para Grice no habrá un significado decodificable en un mensaje, los significados no son ni estables, ni preexistentes a una interacción comunicacional. Los significados, son siempre contextuales, es el contexto el que posibilita la comprensión, que no es, ni tiene porque ser una sola.
Se trata entonces de adquirir la destreza para distinguir artefactos en un texto. En el ejemplo del papelito que dice: “Vuelvo en 5 minutos”, y que a primera vista todos entendemos cabria preguntarse: ¿quien vuelve?, pues no sabemos, ¿a dónde vuelve?, pues tampoco, ¿en cuánto rato más?, ¿Cuánto rato ha pasado?, y de a poco nos damos cuenta que en realidad no entendemos. Sin embargo todos estos elementos, frente a la situación real de encontrar el papelito en un lugar físico determinado, nos parecerán un tanto más claros, todo gracias al contexto. Así, si el papelito está pegado en el quiosco de diarios de la esquina, donde trabaja don Fermín, posiblemente tendremos mayor claridad respecto de que hacer, y la perlocución será pues afortunada, o lo esperamos o volvemos en un rato pues, sabemos que don Fermín, no se caracteriza por su puntualidad.
Y así puestas las cosas, Grice va a distinguir dos conceptos a tener en cuenta a la hora de hacer el análisis pragmático, o lo que es lo mismo al analizar el lenguaje en uso. Las deixis y las implicaturas.
Las Deixis: que son aquellos elementos en la estructura del lenguaje relacionan lo que se dice con el contexto, será posible distinguir diferentes deixis o deícticos, que pueden ser:
- De persona: que definen quien le habla a quien, cual es el rol que desempeñan los interlocutores o a quien refiere el texto
- De lugar: que posicionan lo que se dice en un lugar determinado.
- De tiempo: que referencian temporalmente lo que se dice.
- Del discurso: que posicionan algo que se dice en relación a otra cosa que se dijo o se va a decir, de estos hay muchos en este escrito, “como se verá más adelante”, “de acuerdo a lo anterior”, “en ese mismo sentido”, “por lo tanto”,etc.
- Deixis social: que hace referencia a distinciones sociales de los roles implicados en la interacción comunicacional.
Las implicaturas: que son precisamente aquello que implica lo que se dice. Dicho de otro modo, se trata de las inferencias que se pueden hacer respecto de lo que se dice. Aquí se vale hacer una precisión ya que Grice, distingue entre implicaturas convencionales e implicaturas no convencionales, que podemos también llamar, conversacionales o incluso contextuales.
Las implicaturas convencionales son aquellas inferencias que se desprenden del significado de las palabras que se emplean, mientras que como ya supondrán, aquellas no convencionales o conversacionales, guardan mayor relación y dependencia con el contexto. De hecho las implicaturas conversacionales dan cuenta de una producción de sentido que va mucho más allá de las palabras.
De este modo, cuando uno le dice “oiga” a otra persona, lo que como ya imaginarán, es una deixis de persona, a la vez que una deixis social, constituye una implicatura una vez que se la pone en un contexto, si se trata de una madre que le dice “oiga” a si hijo pequeño, probablemente lo que quiera decir es que “eso no se hace”, si lo dice un desconocido a un caballero en la calle, probablemente se trate únicamente de un llamado de atención y si es entre dos amigos/as de años, será síntoma que algo extraño ocurre y que quien lo dice, está poniendo cierta distancia con la deixis social.
Grice, a su vez plantea que la implicatura conversacional opera en base al principio de cooperación, que no es otra cosa que el supuesto base de que para que haya conversación debe haber una cierta voluntad de entendimiento y que esta voluntad de entendimiento opera en función de ciertas máximas: la máxima de cantidad (se dice lo justo y necesario), de cualidad (veracidad), de relación (pertinencia), de modo (la información se entrega de manera ordenada, precisa).
Hermenéutica
Otro aporte a considerar entre estas reflexiones guarda relación con la Hermenéutica, en tanto que desde aquí rescataremos algunos principios que, valiéndonos de lo anteriormente dicho, servirán de contexto, para dar sentido y significado, razón de ser a lo que hasta aquí hemos dicho. El término hermenéutica proviene del verbo griego “hermeneutikos” que significa interpretar, declarar, anunciar, esclarecer y, por último, traducir. Significa que alguna cosa es vuelta comprensible o llevada a la comprensión.
Hermes era un dios griego… http://es.wikipedia.org/wiki/Hermes
En la mitología griega Hermes (en griego antiguo Έρμῆς) es el dios olímpico de las fronteras y los viajeros que las cruzan, de los pastores y las vacadas, de los oradores y el ingenio, de los literatos y poetas, del atletismo, de los pesos y medidas, de los inventos y el comercio en general, de la astucia de los ladrones y los mentirosos.1 El himno homérico a Hermes le invoca como el «de multiforme ingenio (polytropos), de astutos pensamientos, ladrón, cuatrero de bueyes, jefe de los sueños, espía nocturno, guardián de las puertas, que muy pronto habría de hacer alarde de gloriosas hazañas ante los inmortales dioses.»2
El rasgo principal en las tradiciones sobre Hermes consiste en su papel de heraldo de los dioses, puesto éste en el que aparece incluso en los poemas homéricos, compartiendo esta función con Iris. Un intérprete que cruza las fronteras con extraños es un hermeneus (έρμενευς). De Hermes procede la palabra «hermenéutica» para el arte de interpretar los significados ocultos. En griego un hallazgo afortunado era un hermaion (έρμαιον).
Ojo que su traducción a la mitología romana Hermes era Mercurio, igual que nuestro diario, ¿será que con esto estamos pensando que trae consigo la voz de los dioses?
Entonces, al hablar de hermenéutica, estamos pensando en la noción de interpretación, en la atribución de significado, en el dar sentido, cuestiones todas que hemos venido hablando durante toda la primera unidad del curso, sin embargo la Hermenéutica es un complejo corpus de conocimiento del cual nos interesa recatar algunas nociones, que como ya se mencionó anteriormente nos servirán de contexto, de campo de significación para dar sentido a lo que pretendemos hacer en este curso, construir problemas psicosociales mediante el análisis de una realidad lingüística.
Critica al positivismo ingenuo
La idea de interpretación echa por tierra cualquier posibilidad ingenua y positivista (a esta altura parecen conceptos sinónimos) de descubrir, develar una verdad única y preexistente, independiente de los dichos que puedan existir sobre ella.
Comprensión como modo de ser
La comprensión, desde este punto de vista, se escapa a años luz de la noción cognitivista de decodificación, no se trata ya de una acción humana entre otras. Dicho de otra manera, la comprensión no es algo que pueda optar hacer, no es como comer o no comer, dormir o no dormir, entrar a clases no entrar a clases. Siempre tenemos una comprensión del mundo y tanto es así que apagásemos la comprensión, lo que desaparecería es el propio mundo y el mejor ejemplo aquí es el “apagón de tele”.
Lingüisticidad del ser
Dicho lo anterior, la visión del otro y de uno/a mismo/a, corresponde a una inscripción lingüística del/a otro/a o de uno/a mismo/a. De hecho tenemos nombre, se trata de Pepito. Incluso más, podría en este frio texto, referirme a quien fuera que sea, y efectivamente hacerlo ser. Luego, nuestro propio ser, tiene un carácter lingüístico ent tanto somos la comprensión de nosotros mismo, autoconcepto también le dicen los/as psicólogos/as.
Historicidad y Finitud
Esta forma radical de entendimiento obliga a situar la comprensión en un momento, historicidad, y con cierto “alcance”. Toda interpretación, todo entendimiento, toda producción de significado ocurre en un momento que es también su contexto y sus posibilidades de sentido.
Horizonte de sentido
Y de lo anterior se desprende que las posibilidades de interpretación son también acotadas y finitas, no podemos ver más allá de lo que vemos y no podemos entender mas allá de nuestro horizonte de sentido (a esto yo le llamaría nuestra ideología), uno efectivamente podrá desplazarse hacia otro horizonte de sentido e inclusive ponerse “más arriba” para ampliar dicho horizonte, sin embargo a falta de referencias fuera de este, pierde relevancia el “área” que este pueda definir.
Círculo Hermenéutico
Puesto lo dicho en su versión dinámica, lo que tenemos en una cadena de interpretaciones que constituyen el llamado circulo hermenéutico, es decir que una comprensión histórica y finita acerca de algo, al ser nuevamente comprendida es nuevamente refundada, la historia aquí deja de ser un cúmulo de hechos ocurridos en el pasado, si no que se vuelve siempre actual, como una nueva comprensión de algo.
¿y todo esto para qué?
Para hacer una defensa y revaloración del prejuicio, para entender el prejuicio como horizonte de sentido y no como un error del observador, de aquí en adelante entonces no se tratará de deshacerse de los prejuicios como un/a buen/a científico/a o fenomenólogo/a, sino más bien de hacernos consientes de ellos y plantearlos al pronunciarnos profesionalmente, como investigadores frente a algo.